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Vertederos de información

Hace ya más de diez días, dos trabajadores quedaron sepultados bajo toneladas de residuos, en un vertedero aparentemente controlado. Ocurrió en Zaldíbar, Bizkaia. La noticia se dejó entrever sigilosamente en los medios de comunicación, pero la Copa, el Athletic, coronavirus, World Mobile y demás parafernalia informativa, la relegaron  de una manera sorprendente, en los principales canales de comunicación.

Entre tanto, la ciudadanía alza su voz en los alrededores, en Bizkaia, y en Euskadi en general, esforzándose porque se le escuche. Tanto por la recuperación de los cuerpos, como por la depuración de responsabilidades. Tanto más cuanto en las labores de desescombro se ha descubierto amianto y otras sustancias, que en teoría deben estar sujetas al más estricto control.

No ha venido nada bien que se venga la tierra abajo justo en este momento, cuando las espadas electorales ya se están poniendo en alto. Y menos aún en un contexto como el actual, de creciente sensibilidad ciudadana hacia la cuestión medioambiental, toda vez que empezamos a darnos cuenta de que no es una frikada de unos pocos y que nos lo va a poner bastante complicado si no nos arremangamos ya.

En medio de todo este embrollo, empieza a aflorar de nuevo la información, con cuentagotas, alarmando, y poniéndonos la mosca detrás de la oreja. Desinformación, falta de transparencia, comunicados que no comunican, fakes y medias verdades, verdades completas que pierden credibilidad por el cabreo que va in crescendo… Y al final el remedio es peor que la enfermedad, no sé si por los nervios de la campaña electoral en ciernes o por la presión de la ciudadanía, pero ha llegado tarde y mal.

Todo se ha hecho mal. Empezando por la gestión misma del vertedero, evidentemente. La empresa, dudosa. El control de la cosa pública, parece que desastrosa también. Muchos puntos negros por el camino, y todas las entidades aparentemente implicadas intentando salir a flote de esta montaña de basura que no parece tener fin.

Otra vez, la falta de transparencia sienta cátedra. Y nos hace retroceder muchos años atrás, recordando episodios del pasado que creíamos que nunca tendrían lugar aquí. Y esa desinformación crea una inseguridad enorme, tremenda. Proporcional al monumental cabreo de la ciudadanía, que quiere claridad y quiere saber a qué atenerse.

Hartazgo

Me pongo a escribir estas líneas sin saber muy bien qué más se puede decir que no se haya dicho ya sobre el anuncio de la repetición de elecciones, el próximo 10 de noviembre. Hastío, hartazgo, indignación, fracaso, burla, torpeza, soberbia, incapacidad, ineptitud… Podría seguir. A la ciudadanía española se nos ha quedado cara de memos/as integrales, y más allá de los consabidos memes que circulan en las redes sociales, y la negativa a recibir propaganda electoral en nuestros buzones, poco más se nos ocurre. Tal es lo helador del mensaje.

Que se iban a repetir elecciones era algo que ya casi podía intuirse tras las declaraciones de las dos cabezas pensantes (por decir algo), de los partidos negociadores, cuando todavía las urnas estaban calentitas. En algunas palabras, en algunos gestos, se podía intuir que la cosa no iba a ser fácil. Pero la verdad es que pese a la temporadita que llevamos, todavía seguimos siendo esa sociedad ingenua que piensa que buah, nuestra democracia es sólida y eterna, somos la bomba. No puede ser que no sean capaces de llegar a acuerdos. Y ahí escuchábamos el ahora te doy, y el ahora me quitas, y una más y una menos. Y al final fue el nada, que nos da la pelotera y a tomar por saco las negociaciones. Sinceramente creo que mis hijas pequeñas negocian con más altura de miras, siquiera por evitar mi castigo final.

Tal vez por eso, porque aquí no pasa nada, porque aquí nunca pasa nada, es por lo que tenemos lo que tenemos. Nos toca ahora asistir a la pantomima pre y electoral tal cual, a los debates, a los debates sobre esos debates, al postdebate. Creo que la democracia está desvirtuada por toda una maquinaria muy bien engrasada de consultorías de comunicación política y medios de comunicación tal cual que han visto, como he podido escuchar esta mañana, que el negocio de las elecciones es un muy buen negocio. Y así es como algo tan inspirador como es la democracia, queda desvirtuada en todo su sentido. La participación ciudadana y la maquinaria del Estado Democrático se ponenHart al servicio de los más bajos intereses económicos y partidistas, que son aquellos que no tienen sentido de Estado, sino puramente personales y de rédito cortoplacista.

Esta decepción que siente ahora la ciudadanía de manera generalizada tiene que tener su traslado a las urnas, sí. Y lo tendrá. Pero creo sinceramente que debe ir más allá, y hacer manifestaciones de hartazgo más allá de los memes que circulan por whatsapp, porque de otro modo nos arriesgamos a que la participación ciudadana se manipule absolutamente a todos los niveles y entonces ya no nos quedará nada.

Colibríes

El pasado lunes tuvimos el placer de escuchar en Bilbao a Florent Marcellesi, diputado del Parlamento Europeo en el grupo de los verdes. Florent y el equipo de personas que le arropaba en la jornada nos sumergió en un apasionante debate sobre esos valores europeos que inspiraron en su día y que hoy parecen perdidos. Sus palabras eran una llamada al compromiso, a la participación y el activismo ciudadano, con la intervención contra el cambio climático desde una perspectiva feminista como núcleo del discurso.

La fábula del colibrí con la que arrancó la sesión resultó inspiradora. Europa, el mundo en su conjunto, se encuentra en un incendio que consume los valores, los derechos que tantos años ha costado conquistar. En este contexto, Florent nos hace una llamada para ser colibríes del proceso de cambio, para hacer nuestra parte, aportando gotitas de agua para intentar apagar ese incendio. Y somos conscientes que hacen falta muchas gotas para apagarlo. Hacen falta muchos colibríes para conseguirlo. De ahí la llamada. De ahí la importancia y el valor que tiene la reacción juvenil por el clima que se extiende por Europa de la mano de Greta Thunberg, y que tímidamente está llegando a España, intentando hacerse hueco en una batalla electoral diseminada, polarizada y extrema como pocas.

Nos gustó Florent. Nos gustó su equipo. Nos gustó su manera de entender la política, desde la creatividad, la colaboración y el compromiso. Siendo conscientes de las diferencias ideológicas pero desde el respeto y el pragmatismo, con capacidad para negociar y para ceder lejos de visiones cortoplacistas y con una visión enfocada al bien común. Eso sí, eran realistas de sus posibilidades. Pero son colibríes. Y eso resulta inspirador para la política, porque aunque no ostenten el poder son capaces de dejar su esencia; y ese espíritu capaz de inundar la acción política sería verdaderamente innovador, creativo y estimulante para la ciudadanía.

Movilizando opinión

2019 es un año marcado por muchos elementos de política europea que nos tocan muy de cerca. Diariamente vemos cómo se acerca inexorable la fecha del punto y aparte del Brexit. Y en mayo, las elecciones al Parlamento Europeo. Apenas escuchamos nada al respecto, al menos no en los canales y medios de comunicación habituales. Pero están ahí, y existe un temor fundado en torno a los porcentajes de participación. Porque visto lo visto, la cosa no pinta bien.

Desde hace unos meses, la Comisión Europea ha venido lanzando diferentes encuestas on line, así como iniciativas de diverso tipo para pulsar el sentir de la ciudadanía y tratar de centrar el objetivo. A ello hay que sumar la iniciativa #ThisTimeImVoting (Esta Vez Voto), lanzada desde el Parlamento Europeo con el propósito de mover a la participación ciudadana, desde la ciudadanía. Personas voluntarias de diferentes países y regiones de Europa se han sumado a este movimiento, organizando conferencias, debates y encuentros de diferentes índole llamados a movilizar opinión.

En Euskadi tres personas hemos decidido unir nuestras fuerzas y nuestra inquietud para impulsar una acción coordinada en este sentido, para:

  • Informar
  • Divulgar
  • Empoderar desde el conocimiento
  • Aproximar lo europeo desde lo local

Nos hemos propuesto poner en marcha comidas coloquio y cafés conversatorios tomando como escenarios Bilbao y Getxo. Queremos sumar personas interesadas en saber más sobre Europa, en compartir reflexiones, en plantear dudas, en reivindicar.

No tenemos mucho tiempo, pero queremos contar contigo. Por eso, si te apetece colaborar y participar, puedes contactar directamente con eCivis. Te invitamos a sumarte al debate.