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Formamos parte de Sare Berdeak

Estamos muy contentas de compartir con vosotras nuestra colaboración con Sare Berdeak desde esta misma semana.

Sare Berdeak es un proyecto para crear alianzas entre entidades, empresas, personas etc. que deseen pasar a la acción y contribuir a la mejora de su entorno. Pretende canalizar todas las acciones e iniciativas transformadoras que se lleven a cabo en el Territorio Histórico de Bizkaia.

Su objetivo principal es crear una red de activistas ambientales que puedan colaborar y llevar a cabo acciones de mejora ambiental en su entorno más cercano. En 2021 arrancó un proyecto piloto en la comarca de Nerbioi-Ibaizabal y en el municipio de Galdakao, y ahora, ya con la mirada puesta en 2022, el objetivo es extender su marco de acción, llegando a comarcas como la de Uribe Kosta, hasta alcanzar a todo el territorio de Bizkaia.

La Secretaría Técnica de Sare Berdeak correo a cargo de Global Action Plan (GAP), red internacional de organizaciones que tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida de las personas reduciendo el impacto que generamos sobre el Medio Ambiente.

Por todo ello, nos hace muchísima ilusión embarcarnos en esta red, de la que forman parte otras como Berdeago o Bridgestone en calidad de colaboradoras, así como Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y la Universidad del País Vasco UPV-EHU en calidad de promotoras. Y nos hace ilusión porque cuando arrancamos el proyecto “Soy Sostenible ¿y tú?”, hace un par de años, no sabemos bien por qué, pero algo nos hizo clic por dentro. Fue uno de esos proyectos que te enamoran, que te hacen querer saber más, implicarte más. Y así, tirando del hilo, hemos llegado a esta colaboración con Sare Berdeak con la que pronto esperamos tener más cosas chulas que contaros.

Desde aquí queremos aprovechar para felicitar a la red y a todas las entidades implicadas, porque tejer alianzas es la mejor forma de que las acciones de mejora ambiental se puedan hacer más fácilmente y, sobre todo, sea posible llegar mejor a todas las personas y conseguir cambios a nivel de comunidad.

 

 

Vertederos de información

Hace ya más de diez días, dos trabajadores quedaron sepultados bajo toneladas de residuos, en un vertedero aparentemente controlado. Ocurrió en Zaldíbar, Bizkaia. La noticia se dejó entrever sigilosamente en los medios de comunicación, pero la Copa, el Athletic, coronavirus, World Mobile y demás parafernalia informativa, la relegaron  de una manera sorprendente, en los principales canales de comunicación.

Entre tanto, la ciudadanía alza su voz en los alrededores, en Bizkaia, y en Euskadi en general, esforzándose porque se le escuche. Tanto por la recuperación de los cuerpos, como por la depuración de responsabilidades. Tanto más cuanto en las labores de desescombro se ha descubierto amianto y otras sustancias, que en teoría deben estar sujetas al más estricto control.

No ha venido nada bien que se venga la tierra abajo justo en este momento, cuando las espadas electorales ya se están poniendo en alto. Y menos aún en un contexto como el actual, de creciente sensibilidad ciudadana hacia la cuestión medioambiental, toda vez que empezamos a darnos cuenta de que no es una frikada de unos pocos y que nos lo va a poner bastante complicado si no nos arremangamos ya.

En medio de todo este embrollo, empieza a aflorar de nuevo la información, con cuentagotas, alarmando, y poniéndonos la mosca detrás de la oreja. Desinformación, falta de transparencia, comunicados que no comunican, fakes y medias verdades, verdades completas que pierden credibilidad por el cabreo que va in crescendo… Y al final el remedio es peor que la enfermedad, no sé si por los nervios de la campaña electoral en ciernes o por la presión de la ciudadanía, pero ha llegado tarde y mal.

Todo se ha hecho mal. Empezando por la gestión misma del vertedero, evidentemente. La empresa, dudosa. El control de la cosa pública, parece que desastrosa también. Muchos puntos negros por el camino, y todas las entidades aparentemente implicadas intentando salir a flote de esta montaña de basura que no parece tener fin.

Otra vez, la falta de transparencia sienta cátedra. Y nos hace retroceder muchos años atrás, recordando episodios del pasado que creíamos que nunca tendrían lugar aquí. Y esa desinformación crea una inseguridad enorme, tremenda. Proporcional al monumental cabreo de la ciudadanía, que quiere claridad y quiere saber a qué atenerse.