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Bentaranoa: participemos para construir

El pasado sábado 23 de septiembre tuvo lugar un segundo encuentro ciudadano en la construcción de un nuevo futuro para el edificio de La Venta.

Nos reunimos en la ikastola Andra Mari diferentes personas, de distintas procedencias y perfiles, pero todas con un objetivo común: aportar nuestra visión para procurar que La Venta vuelva a ser un centro neurálgico en nuestro entorno local.

El encuentro nos permitió en una primera parte, conocer otras experiencias cercanas, para coger ideas, intercambiar experiencias, y ver por dónde pueden ir nuestras ideas sobre La Venta. Pudimos escuchar y conocer un poco de las iniciativas de Zaragoza, Barcelona, Bilbao o Gernika.
Todas ellas experiencias urbanolocales de recuperación de espacios con y para la ciudadanía, donde la participación cultural y artística se ha convertido en la espoleta de revitalización y de impulso a la tan necesaria participación de las personas en la construcción de los entornos locales.
Supone, a nuestro juicio, una saludable interpretación de la participación ciudadana. Esto es, la creación de un espacio y sobre todo su sostenbilidad a medio y largo plazo conseguida por la ciudadanía.

No pudimos quedarnos hasta el final, pero nos fuimos con buen sabor de boca. Y hablando después con otras personas participantes, tenemos el convencimiento de que al menos las personas que estuvimos allí, queremos hacer algo. Y algo en serio, desde lo local, para todas las personas de Getxo, que sirva para recuperar el espacio, para movilizar a la ciudadanía y para conseguir que Getxo sea un espacio para todos y para todas.
Habrá que esperar a los siguientes encuentros. Los cogeremos con ganas.

Participación a todo tren

Llevamos una semana frenética en esto de la participación. Se lanza la plataforma Etxebizitza de participación en materia de vivienda, el proceso de presupuestos participativos en el Ayuntamiento de Getxo, se retoma el proceso de Bentaranoa, también en Getxo… Y eso sólo en nuestro entorno más próximo. Anda que si nos ponemos a mirar allende nuestras fronteras…

La participación está en boca de todas las personas, sobre todo de aquellas que se dedican a la cosa pública y ven que, ciertamente, los ciudadanos y las ciudadanas están para algo más que para votar cada 4 años. Más de una vez hemos insistido desde este humilde foro que la pedagogía en este sentido tiene que ser bidireccional, y aunque está muy bien esto de lanzar campañas y procesos, la ciudadanía tiene que acostumbrarse a estas llamadas de auxilio en la gestión de lo público.

Porque sí, nosotras y nosotros, que nos quejamos tanto, somos muy dados/as a lamentarnos por lo bajinis, en la barra del bar, en el mantel horadado de manchas de la sobremesa. Y ante la pregunta que quiere zanjar cualquier discusión, esa del “Vale, ¿y qué se puede hacer?”, alguna persona lanza un chiste baratillo y ale, a cambiar de tema.

Pero esa no es la actitud. La ciudadanía tiene que coger las riendas y procurar el cambio desde lo local, desde lo pequeño. Estamos acostumbradas desde eCivis a observar iniciativas modestas, pero con un impacto exponencialmente significativo, donde la participación y la colaboración de las personas está consiguiendo pequeñas grandes cosas. Hora es ya por tanto de menos quejarse y más actuar. Y si salen estas iniciativas, que por supuesto serán mejorables y a partir de las cuales la administración deberá seguir trabajando, al menos no estaría mal arrimar el hombro y participar. Porque sólo así será posible mejorar las cosas.

Y luego además, si queremos seguir arreglando el mundo con los posos del café de sobremesa, pues genial oye. Pero por hacer algo nuevo para cambiar algo…

Osoigo: promoviendo la política desde su esencia

Cuando hablamos de política, las primeras percepciones no son buenas. Nos suena a corrupción, a manipulación, a mentira… Mala cosa. Porque la política no debería ser eso. Ni tampoco presentarse como algo lejano de las ciudadanas y los ciudadanos de a pie, que parece que no tienen más derecho que el de la pataleta de la sobremesa, pensando “para qué voy a levantar la voz si nadie me va a escuchar…”

El pasado miércoles estuvimos con la gente de Osoigo, y nos demostraron que algo se mueve, poquito a poco, para tejer redes de hacer política desde su esencia, desde la ciudadanía. Osoigo es una plataforma online de participación política que une a ciudadanía y clase política para visibilizar cuestiones y preguntas de los/las ciudadanos/as y lograr la respuesta al menos y la implicación de los y las políticos/as que forman parte de la plataforma. Su objetivo es fomentar el diálogo entre las y los políticos, la ciudadanía y las organizaciones sociales, para dar pie a la acción y a los compromisos políticos.

Hasta la fecha se han comprometido más de 635 políticos/as a dar respuesta a las preguntas formuladas por la ciudadanía (y esperemos que se pueda ir un poco más allá… sería fantástico), promoviendo debates digitales de diversa índole (cultura, medio ambiente, TTIP…)

Un grupo de personas emprendedoras y con vocación social han puesto en marcha esta interesante iniciativa en la que eCivis puede tener una presencia clara para dar voz a las inquietudes de la ciudadanía de Getxo y alrededores, visibilizando sus acciones y ampliando su vocación de “antena social” para seguir en su propósito de identificar necesidades sobre las que trabajar e innovar socialmente.

Enfoques de diálogo como Osoigo deben ser promovidos y multiplicados para llegar a todos los estratos de la ciudadanía, y pasar así de arreglar el mundo en la sobremesa a provocar cambios reales. Porque “mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, PUEDE CAMBIAR EL MUNDO” (Eduardo Galeano).

Thinking Fadura: una experiencia de participación en Getxo

Cuando hablamos de Fadura en Getxo, nos vienen muchos recuerdos a la memoria. Muchas personas hemos disfrutado tardes de verano en su cervecera, hemos ido con nuestros padres, y ahora con nuestras hijas e hijos, a sus piscinas. Hemos pasado tardes enteras en su zona de estudio preparando trabajos de clase con nuestras compañeras y compañeros. Hay muchas cosas que hacen que Fadura sea un espacio colectivo de las y los getxotarras.

En este momento, Fadura está inmersa en un conjunto de actuaciones para la mejora hidraúlica de  su entorno, acometidas por la Agencia Vasca del Agus – URA. Estamos por tanto en una situación de cambio, y por tanto de oportunidad, para mejorar esta zona y seguir impulsando la actividad deportiva, la calidad de vida y la adquisición de hábitos saludables en Getxo.

En base a todo ello nace Thinking Fadura, un proceso de participación ciudadana impulsado por Getxo Kirolak, para que toda la ciudadanía pueda contribuir a la definición de este nuevo espacio público, donde conviva un parque de libre acceso junto con las instalaciones para la práctica deportiva de las personas abonadas de Getxo Kirolak.

Se trata por tanto de contrastar con la ciudadanía la incorporación al futuro parque deportivo de nuevos elementos que motiven una práctica regular de actividad física, logren mejoras medioambientales, incrementen el empleo en el sector del ocio, la salud y el deporte y mejoren el acceso y control de los espacios.

Este proceso está ya en marcha, y tras una primera fase de diagnóstico, nos encontramos ya en la segunda, de socialización y activación de la participación ciudadana, hasta finales de año.

Desde eCivis aplaudimos este tipo de iniciativas, que quieren hacer partícipes a las personas en la construcción de nuestros espacios colectivos. Porque la ciudad es de las personas, y son ellas las que deben intervenir para definirlas.

Un gramo de locura

Hace unos días estuvimos con el representante de la asociación Aizibizian de Getxo, que trabaja y se parte el cobre todos los días con chavales y chavalas que tienen su tiempo libre demasiado libre, sin rutinas, sin contrapesos.
Una asociación que como eCivis, y como tantas otras que se mueven por Getxo, trabajan día a día por sacar adelante sus proyectos y sus iniciativas.

Realmente viene bien esto de conversar entre iguales. De sacar nuestros miedos afuera, de contar nuestras penas, nuestras indignaciones, nuestras peleas diarias. Para darnos cuenta que somos unas cuantas personas que nos lo tenemos que mirar, unas cuantas las que nos definimos como locas y locos.

Locas y locos.

Locas y locos por poner nuestro granito de arena en la construcción de una sociedad más inteligente, más autónoma, más capaz.
Locas y locos que queremos acompañar a otras organizaciones para sacar adelante proyectos que realmente valen la pena, pateando oficinas y buscando redes, para conseguir esa financiación que a veces llega con cuentagotas y que nos frena.
Locas y locos porque, incluso cuando parece que vamos a desfallecer y la indignación y la impotencia colma nuestra paciencia, somos capaces de levantarnos y seguir adelante.
Porque ahí hay una sociedad que necesita despertar, y sólo podremos conseguirlo si sembramos la semilla del conocimiento, de la autonomía, del espíritu crítico. El no te dejes enredar debe extenderse como una tela de araña. Y me da la sensación que esto solamente será posible mientras siga existiendo ese gramo de locura capaz de germinar en el resto de la ciudadanía.

Menos tagging y más moving

Desde hace unos años nos esforzamos por poner calificativos a todo. La manía del hashtag nos ha abducido, y nada tiene sentido si no va acompañada de este o aquel adjetivo. La ciudad no se ha quedado atrás. La ciudad saludable, la ciudad deportiva, la ciudad sostenible… Adjetivos que nos hacen perder el norte de lo que esperamos realmente de la ciudad.

De manera muy acertada leo hoy en prensa que vivimos en la burbuja mediática y social, en la permanente necesidad de comentarlo todo, de compartirlo todo. De calificar todo.
Y ¿la ciudad necesita tener su hashtag? ¿qué sentido tiene la calificación?

Desde mi punto de vista, no tiene ninguno.

Nuestros representantes políticos, las y los agentes locales, y el equipo técnico de los Ayuntamientos, se están afanando por estar a la moda, y se han lanzado a poner en marcha iniciativas, observatorios y foros hasta hace poco impensables en la jerga política, pero que ahora quedan de lo más cool: participación, ciudadanía activa, transparencia…

De repente todas las entidades locales presumen de transparencia y participación, han montado su portal web y su app y tatachán, ya están favoreciendo la participación. Miran y remiran cómo tienen su ciudad, se gastan un pastón en la agencia de comunicación de turno, y mientras están a estos menesteres, otean el horizonte buscando iniciativas e ideas que les sigan la corriente.

Porque lo difícil no es montar el chiringuito, sino dotarlo de contenido. Y más aún, enganchar a quienes son las personas destinatarias, los ciudadanos y las ciudadanas. Porque sin ellos y ellas que son la chicha, no hay limoná.

Creo que ya lo hemos dicho en alguna otra ocasión, pero después de nuestras jornadas sobre Ciudades Amigables y las reflexiones de las personas que han intervenido como ponentes*, nos parece que ha quedado aún más claro y refrendado. Y es que hace falta pedagogía, mucha pedagogía, para que esto de participar cale como tiene que calar entre las personas. Ya que de otra manera corremos el serio riesgo de que la gente empiece a pensar que esto es una tomadura de pelo.

Construir ciudades donde las personas que la conforman se sientan parte activa requiere sobre todo un trabajo de escucha activa y de empatía. No se trata de ir al asalto ni de instrumentalizar iniciativas. Se trata de colaborar, de atender peticiones, de buscar soluciones. Pensamos que aunque es importante que los cambios en los entornos urbanos sean compartidos con la ciudadanía y objeto de una construcción conjunta, es necesario que su proceso no sea objeto únicamente de un trabajo exquisito de consultoría, sino que sea comunicado a todos los niveles.

Pensamos que esas iniciativas de participación y de comunicación deben ir acompañadas de acciones concretas tangibles. Ya que por ser procesos largos, si no somos capaces de compaginar estas iniciativas con acciones puntuales donde las personas vean materializadas sus opiniones y expresiones, al final pensamos que mucha gente se cansará. Para ello proponemos una intervención activa y valiente de las entidades locales con las asociaciones civiles, de manera que entre ambas organizaciones se cree una correa de transmisión fluida, sin dobles intenciones ni instrumentalizaciones, que sea transparente. Para que el ganar-ganar sea una realidad.

 

*Véase al respecto la presentación de Fernando Pindado, Comisionado de Participación y Democracia Activa del Ayuntamiento de Barcelona, donde se cuestiona el modelo actual de participación y se llama a la honestidad en los planteamientos y a ubicar cada modelo de participación en su ámbito: Presentación

Gracias por hacerlo posible. III Edición de #GetxoEuropa

El pasado miércoles 10 de mayo, el Dr. Igor Calzada puso un excelente broche final a las jornadas que sobre “Ciudades Amigables“, hemos organizado en Getxo los días 9 y 10 de mayo, en el marco de la Conmemoración del Día de Europa.

En los próximos días os ofreceremos una crónica detallada de lo que han significado y lo que han dado de sí estos días, tanto desde el punto de vista más técnico, como desde el punto de vista humano. Pero no podíamos esperar para dar las gracias.

Gracias a todas las personas que amablemente habéis aceptado nuestra invitación para acercaros a nuestro municipio en calidad de ponentes y compartir vuestro conocimiento y experiencias con nosotras y con las personas asistentes. Aprender siempre es una experiencia gratificante, y con vuestra palabra creemos que ese objetivo lo hemos cumplido. Sólo esperamos que para vosotras y vosotros haya sido igual de agradable y, por supuesto, no dejéis de visitarnos. Getxo tiene las puertas abiertas.

Gracias a todas las personas que nos habéis acompañado estos días. Cuando se acerca el momento siempre da un poco de vértigo la incertidumbre de no saber lo que pasará, y veros entrar por la puerta del aula ha sido emocionante. Esperamos que las charlas os hayan gustado, y esperamos veros en nuestras próximas iniciativas.

Gracias a Izaskun Bilbao y a Eider Gardiazabal, por unos videos de inauguración muy cuidados, donde se ha visto la implicación y el compromiso hacia los proyectos que, como el nuestro, buscan poner en valor a la ciudadanía en una Europa complicada pero no hundida. Aún. Para eCivis ha sido una manera de mantener la conexión con aquella I Edición, allá por 2015, en la que ambas participaron en una sesión vibrante que dio origen a todo lo demás.

Gracias al Centro de Documentación Europea de la Universidad del País Vasco – Euskal Herriko Unibertsitatea, por su apoyo incondicional y su interlocución con las instituciones europeas a la hora de movilizar impacto y documentación.

Gracias al Parlamento Europeo, que por tercer año consecutivo ha confiado en nuestra iniciativa, otorgándonos su Alto Patrocinio.

Y gracias al Ayuntamiento de Getxo (Getxo Kirolak, Getxolan y Aula de Cultura de Villamonte), y a Europe Direct Bizkaia, sin cuyo respaldo técnico y económico todo esto no hubiera sido posible.

Terminamos este evento cansadas pero ilusionadas, con muchas ideas para empezar a preparar la IV Edición. Contamos con vosotras y vosotros, para seguir compartiendo y trabajando.

Ahora toca poner negro sobre blanco a las conversaciones, a las ponencias y a las preguntas. Que no caigan en saco roto todas las ideas que burbujearon estos dos días. Desde eCivis, estamos dispuestas. Sigamos en contacto.

Ciudades inteligentes, ciudades participadas

Nuestro blog tiene esta semana nueva firma invitada, la de Sonia Puente Landázuri, Arquitecta y miembro del comité asesor de Comunica: ciudad. Sonia estará con nosotras el próximo martes 9 de mayo en el marco de las jornadas sobre ciudades amigables que organizamos en Getxo, hablando sobre ciudad y participación. Aquí tenemos un adelanto.

Más info e inscripciones en www.ecivis.eus/hasiera.

<<Una ciudad inteligente es la que escucha a sus ciudadanos>>
HILA OREN, 2015
[Directora general de Tel Aviv Global, agencia municipal que se encarga de desarrollar la estrategia de ciudades inteligentes.]

Hablar de urbanismo es hacer un relato de de política territorial y urbana. Más allá de los intereses inmediatos privados, supone productividad, competitividad y desarrollo para un territorio y una comunidad. Es decir en última instancia calidad de vida . Por tanto, que un municipio  se encuentre sin un Plan General de Ordenación, (PGO) en vigor, es un verdadero inconveniente que afecta a todos los ciudadanos.

La aprobación de los instrumentos “jurídicos”, como es el Planeamiento  se ha convertido en un fin en sí mismo. Los planes podrán ser legales pero, en algunos casos, son un despropósito, desde una visión arquitectónica y urbanística. Y, lo que es peor, realizados a espaldas de la ciudadanía. No se ha buscado ni el consenso ni su legitimidad en el proceso de redacción, tramitación y aprobación. Y  los perjudicados en último término, resultamos ser los ciudadanos,  por ser el territorio el medio en el vivimos, soñamos, compartimos y  desarrollamos nuestras actividades. No es un problema puntual; ciudades como Cartagena, Madrid, Cuenca, Toledo, Alcorcón, Marbella, Orense, Vigo, Gijón, Llanes, etc, son protagonistas de sentencias anulatorias de sus planeamientos.

En este contexto socio-político actual, irrumpe, cada vez con mas fuerza, la participación pública y ciudadana en el modelo tradicional de diagnosis propositiva urbanística, de manera transversal, como un instrumento imprescindible para la reconversión de las teorías y prácticas urbanas, más allá de la calidad democrática que representa la participación directa de los actores  y agentes de la ciudad.

Un cambio de modelo,  en la manera de abordar el territorio,  pasa ineludiblemente por re- inventar el procedimiento urbanístico, a través de la Participación Pública y ciudadana (institucional y social)  ligada a la sostenibilidad económica, política y social. Ya para eso debemos exigir que nuestros representantes públicos que, no solo lo apliquen sino que se lo crean.

Pedagogia de la participación

La participación de la ciudadanía está de moda. Escuchamos iniciativas por doquier, procedentes de las administraciones públicas, quienes con más o menos imaginación intentan subirse a la ola de la transparencia y las sinergias que tanto y tan bien suenan en los foros de la Administración.

Parece que son las administraciones las que deben recoger el guante de esta demanda. Y la verdad es que han sido muchos los años de oscurantismo y estanqueidad. Bienvenidas sean por tanto estas propuestas, que aunque tienen que mejorar mucho todavía, van por el buen camino.

La ciudadanía también quiere subirse al carro, y por qué no, desde plataformas cívicas, aspiran a diseñar iniciativas que capten el interés de sus vecinos y vecinas, para procurar cambios, generar reflexión, provocar reacciones y compromisos.

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¿Tiene esto una dimensión política? Aquí entramos en los matices y en el debate. Y en la inevitable cuestión sobre qué entendemos por política. Porque cuando presentamos cualquier iniciativa, parece que hay que andar con pies de plomo por aquello de dejar claro que “lo nuestro no tiene ninguna vinculación política”. Ay, qué gran error.

Recuerdo que mi profesor de Derecho Político de primero de carrera comenzaba su asignatura allá por septiembre hablando de la política y la polis. La polis. La ciudad. Donde todos (por aquel entonces, únicamente todos. Las todas andaban en otros menesteres) tenían casi diría que la obligación de inmiscuirse, de una u otra forma, en los asuntos de la polis. Para que todo el engranaje funcionara como debiera.

Obviamente, esto era la teoría. Los dimes y diretes de la política actual no son flor de un día, y desde siempre los tejemanejes de altas alturas han quedado fuera del alcance de la ciudadanía de base.

Pero tomando esta referencia, creo sinceramente que las organizaciones civiles están llamadas a hacer política, desde sus propuestas y sus intentos sinceros de colaboración con las instituciones, en el sentido de producir el compromiso ciudadano, de comunicar, de difundir, de crear una opinión honesta, ajena a intereses partidistas de ningún tipo, y comprometida exclusivamente con el ánimo de crear y construir ciudad.

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Administración y ciudadanía están llamadas a encontrarse en algún punto de estos procesos participativos. Están llamados a superar la confusión que producen los comienzos, la incertidumbre de los pasos que se dan. Están llamadas por tanto a definir en colaboración modelos de pedagogía para que los esfuerzos de participación lleguen a buen puerto y consigan realmente sus objetivos.

Sin intereses de ningún tipo que no sean los de construir ciudad.

Crónica de #BentaraNoa

Son muchos los rincones, los espacios, los lugares que conforman el municipio de Getxo escondiendo anécdotas que construyen nuestra historia como getxotarras y como personas. Muchas las que se han ido solapando con el día a día, con el paso del tiempo, con el desarrollo y con el progreso…

Durante mucho tiempo, La Venta fue un espacio de encuentro en la comunidad. Un espacio para hablar, para disfrutar, para compartir, para hacer acuerdos, para crear compromiso… para participar.

Tiempo después, con La Venta cerrada en medio de un despliegue urbanístico que poco sabe de lo que fue y lo que significó, el Ayuntamiento de Getxo inicia el proceso participativo que con el nombre de #BentaraNoa ha querido implicar a las personas de Getxo para identificar necesidades y dotar de un contenido actual al espacio, haciendo simbiosis de tradición y futuro, con la transversalidad que aportan las personas.

Ayer sábado, 21 de enero, se nos invitó a conocernos, a todas aquellas personas que hemos intentado aportar ideas y propuestas, para trabajar desde el diálogo y con dinámicas de co-creación, en las diferentes perspectivas de lo que representa este proceso:

  • Para qué
  • Con qué contenido
  • La infraestructura
  • La gobernanza, la gestión de este espacio

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No nos cabe duda que esta última cuestión es la más peliaguda, por encontrarse en ella el deseo de innovar, el deseo de crear comunidad, y la perentoria legalidad y su marasmo administrativo, que parece que no se lleva muy bien con la innovación.

Y es que en efecto, la sesión de este sábado ha sido una efervescencia de ideas, un burbujeo experimental sobre lo que se puede hacer. Y se ha hablado de cultura, de lo rural, de Ramiro Pinilla, de emprendizaje, de transversalidad, de integración, de diversidad… Pero a la hora de bajar a tierra y concretar el cómo, la gobernanza que decían… Ay ahí… nos ha bajado el gas y pocas burbujas hemos tenido.

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Las organizaciones civiles de Getxo creo que estarían dispuestas a apostar y a colaborar por sacarlo adelante. Creo sinceramente que existe un buen propósito y el ánimo está en su momento idóneo para no perder el testigo.

Por eso creo también que el Ayuntamiento debe ser innovador no solamente en el desarrollo del proceso participativo, sino también en la concreción del mismo. Mantener el espíritu motivado para seguir arrimando el hombro sin tener sobre los hombros el aliento de la farragosidad administrativa. Porque creo que se pueden buscar fórmulas jurídicas para aliviar el peso de la burocracia y de esta forma conseguir que innovación social, gobierno abierto y participación ciudadana no terminen por darse de bruces con un baño de realidad burocrática.

Así que, hurra por el empeño y la iniciativa. Hurra por la organización y por los y las participantes. Y mucho ánimo en continuar con buen pie la carrera de fondo que hemos comenzado hoy. Para no desfallecer, habrá que pensar más sobre esa co-gestión, para co-crear todas las personas y todas las entidades que hacemos que Getxo sea posible.