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Las Huellas del Patrimonio, en julio también en la RKE

Como ya hemos avanzado en redes sociales, la Romo Kultur Etxea amplía el plazo de nuestra exposición “Las Huellas del Patrimonio” durante todo el mes de julio. Un recorrido por elementos emblemáticos de nuestro patrimonio, el local y el europeo, a través de diez huellas de vinilo disponibles en el hall del Aula de Cultura.

La exposición, enmarcada en los actos de conmemoración del Día de Europa bajo el contexto de la declaración de 2018 como Año Europeo del Patrimonio Cultural, nos permite conocer diferentes perspectivas a la hora de contemplar el patrimonio, con la tecnología como medio. Y es que, en efecto, un QR disponible en las fotografías nos permite tener información complementaria sobre el contenido de cada una de las huellas.

En la exposición podrás ver fotografías relativas a:

  1. Qué es el Año Europeo del Patrimonio Cultural
  2. Puente de Bizkaia, 125 años
  3. Hericoast: redes europeas de apoyo al Patrimonio
  4. Patrimonio construido de Bizkaia
  5. Patrimonio natural y paisajístico de Bizkaia
  6. Galerías Punta Begoña
  7. Itinerarios literarios (Pinilla y Wallander)
  8. Patrimonio de Getxo
  9. El mar, escenario de nuestro patrimonio cultural
  10. Paisaje industrial, patrimonio de Bizkaia

La exposición ha sido posible gracias al apoyo del área de Promoción Económica del Ayuntamiento de Getxo, y la Dirección de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia, y cuenta con el Alto Patrocinio del Parlamento Europeo y el sello del Año Europeo del Patrimonio Cultural.

No te la pierdas. Visita la Romo Kultur Etxea y conoce nuestra exposición. Esperamos tus opiniones y sugerencias con el hashtag #EuropeForCulture y #GetxoEuropa.

IV Edición del Día de Europa: patrimonio cultural, puente entre el pasado y el futuro de la ciudadanía de Europa

Los días 8 y 9 de mayo celebramos la IV Edición del Día de Europa, con el apoyo del área de Promoción Económica del Ayuntamiento de Getxo y el área de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia. Este año, hablamos sobre patrimonio y turismo sostenible, en el marco de la declaración de 2018 como Año Europeo del Patrimonio Cultural.

La celebración del Día de Europa en Getxo se concibe como una oportunidad para debatir y reflexionar, desde experiencias prácticas, sobre cuestiones que interesan a la ciudadanía de Europa. No es por tanto, una efeméride centrada en la Unión Europea, sino en un momento de encuentro y reflexión entre personas que vivimos en Europa.

Este año, hablar sobre patrimonio, turismo y desarrollo sostenible, se ha revelado como un elemento de enorme peso, con una transversalidad desconocida para nosotras.

Día de Europa Getxo 2018

Durante la jornada del día 8, se presentó la visión general de lo que supone el Año Europeo del Patrimonio Cultural, a partir de la experiencia y del conocimiento de representantes institucionales del Ayuntamiento de Getxo (Ignacio Uriarte), de la Diputación Foral de Bizkaia (Andoni Iturbe), de Gobierno Vasco (Mikel Antón), y del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (Augusto Paramio). Fue un encuentro interesante, por lo que supuso de punto de partida con respecto a la sesión del día siguiente, y porque permitió a muchas de las personas asistentes el tomar conciencia de los programas a nivel europeo en los que el foco en el patrimonio representa un valor añadido en el proyecto.

La jornada del día 9 se centró en experiencias prácticas. Una jornada intensa, emocionante, con presentaciones que iban a lo emocional, a los sentimientos. Porque el patrimonio forma parte de las personas, identifica nuestro pasado, proyecta nuestro futuro. Por eso, durante las ponencias, se abordaron temas trascendentales a cualquier sociedad, como es la necesidad de la educación y el conocimiento, en este caso en torno al patrimonio, para sembrar la cultura del respeto y la sostenibilidad.

Se puso sobre la mesa la encrucijada del turismo y el desarrollo económico, frente a la necesidad de respetar y conservar nuestro patrimonio. Estamos ante un binomio complicado, así reconocido por algunas de las personas que participaron como ponentes.

Gracias a Nekane Irusta, que nos enseñó Lea Artibai, el proyecto Hericoast, y cómo hacer de la recuperación del patrimonio, un recurso turístico. Marta Uriarte, Urko Balciscueta y María Peraita, nos hicieron vibrar con el Puente de Bizkaia y las Galerías Punta Begoña respectivametne. Dos representaciones emblemáticas del patrimonio getxotarra que guardan elementos cruciales de nuestra historia. Petra Rundqvist vino desde Suecia para hablarnos de los itinerarios literarios basados en Wallander, personaje inmortal creado por Mankel. Sus reflexiones fueron de gran utilidad en la jornada que tuvimos con ella y el área de turismo de la Dpiutación Foral de Bizkaia. Jon Rivas nos dio una visión rompedora del patrimonio, observándolo desde la bicicleta que hace kilométros en el Tour de Francia o en la Vuelta Ciclista. Personalmente me encantó su exposición, los detalles del enfoque… Y cerramos con Libe Fdez. Torróntegui, directora de Reharq, que nos contó el maravilloso proyecto de definición de itinerarios culturales que se está trabajando en Getxo para poner en valor nuestro patrimonio. Sí, tiene razón, hay todavía muchas cosas que no conocemos de los edificios, de los lugares, del entorno en el que vivimos.

Si nos fijamos, en estas experiencias se han dado cita elementos fundamentales en nuestra vida cotidiana: educación, cultura, emprendimiento, ocio, deporte… Todos han girado en torno al patrimonio, y todos han encontrado en él un elemento tractor.

Sin duda, el patrimonio cultural es un elemento que nos une, sin importar las fronteras. Intercambiar experiencias del patrimonio es construir la identidad cultural de Europa, huyendo de postureos, bajando a lo concreto, llegando a la ciudadanía.

Los paisajes del patrimonio industrial, en el ADN de Europa

En el marco de las actividades programadas en Getxo con motivo del Día de Europa, en el contexto del Año Europeo del Patrimonio Cultural, tenemos el enorme placer de contar con la colaboración de Víctor García Oviedo y de Benigno Gómez López, arquitectos integrados en [pro]yectamos, un estudio conformado en el 2001 por profesionales comprometidos con la intervención sobre el patrimonio histórico, el territorio, la ciudad y el medioambiente (www.proyectamos.es).

Desde eCivis queremos agradecer la implicación de profesionales como los que colaboran con nosotras, y que hacen posible la generación de sinergias y redes de enorme proyección para nuestros territorios.

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En un momento en que se cuestiona la identidad europea y en el marco de una reflexión necesaria sobre la significación del Patrimonio  Cultural, es bueno recordar de dónde surge la idea misma de Europa.

La importancia del carbón y el hierro en la industria siderúrgica como motor de la economía, ha sido trascendental en la conformación de nuestro paisaje.

En el mismo sentido, el papel de la siderurgia en Europa ha ido históricamente más allá de lo puramente económico. Hay que subrayar un hecho no suficientemente reconocido y es que la constitución misma de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (European Coal and Steel Community) en 1950, fue la semilla que propició la posterior conformación de la Unión Europea (UE), siendo pues uno de los pilares de su construcción identitaria.

Así pues, es importante tomar conciencia de que la siderurgia (y la minería, como parte indisoluble del proceso) ha modelado a lo largo de la historia – desde la industrialización – nuestros paisajes, dejando un poso antrópico y cultural que no puede pasar desapercibido. Las huellas de esta actividad son un fiel reflejo de la técnica, la tecnología, la transculturación y la historia de un territorio, convirtiéndose en un factor fundamental de trasformación del primigenio paisaje sobre el que se asentó, y contribuyen a la creación de un paisaje cultural en conjunción de los factores naturales que lo han originado y transformado siempre.

Ferrocarril minero en el Valle de Turón, Asturias, perteneciente a la Sociedad Hulleras del Turón, fundada en 1890 por empresarios siderúrgicos vascos.

Por lo tanto, el Patrimonio Industrial adquiere un protagonismo en esta historia de evolución del concepto de Europa muy destacado dentro de la idea global del Patrimonio Cultural en su conjunto. Patrimonio Industrial que nos vincula desde su origen, tejiendo redes cuando no había otras redes, uniendo apellidos al principio extraños y ahora familiares y sustentando en fin un constructo cultural, que es nuestro Paisaje y al fin, nosotros mismos.

Patrimonio Cultural, esencia de nuestra ciudadanía

Contamos esta semana con una persona de excepción, que amablemente ha accedido a compartir en nuestro blog, sus reflexiones en torno al patrimonio. Todo ello en el contexto del Día de Europa, que en su IV edición versará sobre Patrimonio Cultural, Turismo y Desarrollo Sostenible. Hablamos de Andoni Iturbe, Director General de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia, que participará como ponente en la mesa de arranque que tendrá lugar el próximo martes 8 de mayo a partir de las 18.30, en Getxo Elkartegia.

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Nuestra sociedad está viviendo un cambio de paradigma. El paso de la era industrial a la era del conocimiento produce cambios significativos a un ritmo acelerado y términos como: globalización, sociedad de la información, sociedad del conocimiento, innovación, talento, creatividad, sostenibilidad, revolución 4.0, etc., se han ido incorporando a nuestro vocabulario habitual. Cada día resultan más presentes, tal vez inevitablemente, en nuestras profesiones y nuestras vidas.

En todo este proceso de cambio, el Patrimonio Cultural es una pieza única e indispensable, en primer lugar para comprender la evolución de nuestra comunidad y en segundo lugar, para no obviar la importancia que tiene en nuestro ámbito más próximo la transmisión de valores, sin olvidar la potencialidad de desarrollo que atesora en su seno, más allá de su manido “valor anecdótico”.

Las barreras del conocimiento parcelado las hemos tenido que superar definitivamente y la participación constructiva ha venido para quedarse. En ello tienen mucho que ver también los desarrollos tecnológicos. Como apunta el profesor Castells en la introducción de su libro La ciudad informacional: el mundo es cada vez más plano y puntiagudo.

Pero dicho esto, aún nos queda camino por recorrer y aspectos a mejorar. Hemos avanzado mucho, pero aún hoy día el Patrimonio Cultural precisa de un reconocimiento más amplio por parte de las Instituciones Públicas y de la Sociedad.

Aportan valor público a las Ciudades y al Territorio; por consiguiente a sus ciudadanos:

Valor Público (VP)=Servicio + sostenibilidad + significado. (3S).

Todo ello nos obliga a continuar trabajando por situarnos en el centro de las políticas públicas con mayor determinación. Para ello, necesitamos que esos beneficios sean percibidos de una manera clara y efectiva por el conjunto de agentes participantes y principalmente, por el colectivo que los acoge: la ciudadanía.

El sector cultural en su sentido más amplio, representa una oportunidad de desarrollo que hay que saber gestionar con inteligencia estratégica y emocional. Nos enfrentamos a un escenario complejo, con altas dosis de competitividad, pero al mismo tiempo, cautivador y con un valor único.

Llegados a este punto, no debemos obviar la importancia del sostenimiento. Representa un punto central que en ocasiones no ponderamos adecuadamente. Ello evidentemente debe ir aparejado a una buena selección de prioridades Los recursos son finitos y las demandas amplias, quizá este aspecto requiere un equilibrio responsable más allá de la coyuntura política del momento.

Tenemos antes nosotros un espacio para la reflexión crítica y una oportunidad para la mejora que debemos seguir abordando sin complejos, con madurez suficiente, pero con la responsabilidad de estar gestionando un legado: el futuro público del pasado en el siglo XXI.