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9 de mayo, una fiesta para la ciudadanía

No es notición decir que el proyecto europeo atraviesa su mayor crisis de identidad. Recibe aldabonazos por todas partes, desde dentro y desde fuera. Guerra comercial, Brexit, populismos cercanos a extremismos de lenguajes pasados, crisis de personas refugiadas que pone a Europa frente a su conciencia… Mientras tanto, entre la ciudadanía crece un sentimiento de desapego, de desconcierto. ¿Qué se puede hacer? ¿Estamos ante el principio del fin?

Una persona a la que admiro muchísimo dijo un día en un medio de comunicación que se levantaba europeísta, comía euroescéptico, y se acostaba eurófobo. Y no se puede expresar mejor. Porque quienes nos decimos europeístas, asistimos incrédulas a un espectáculo lamentable, cada vez con menos argumentos para llamar la atención de la ciudadanía sobre la importancia del proyecto europeo. ¿Qué podemos hacer para que las personas que vivimos en Europa creamos en lo que representa el proyecto europeo y podamos insuflar oxígeno al proyecto?

En esta línea, hemos conocido la iniciativa para hacer del Día de Europa (9 de mayo), día festivo para todas las personas que residimos en la UE. Hasta ahora, esta efeméride lo era tan sólo para las instituciones europeas, pero paradójicamente la ciudadanía ha quedado fuera, lo que ha llevado a que la celebración del Día de Europa quede confinado en muchos casos a un acto institucional, con poca o nula presencia ciudadana. Desde eCivis hemos intentado desde el año 2015, acercar el 9 de mayo a la ciudadanía desde lo que representa, como oportunidad para encontrarnos y debatir sobre cuestiones que interesan a todas las personas, con independencia del lugar de Europa donde residan.

En esta misma línea, la iniciativa Día de Europa persigue que el 9 de mayo sea festivo para toda la ciudadanía, que se viva como una celebración conjunta de la Unión, de la que sus habitantes somos parte indispensable, haciendo que en cada país de la UE haya miles de personas conmemorando ese día, su historia -que es la nuestra-, y celebrando el ser y sentirse europeo.

Nos ha parecido interesante por lo que supone de implicar y atraer a la ciudadanía, vinculando en un mismo proyecto a diferentes perfiles y organizaciones de todo tipo. Es por ello por lo que hemos decidido sumarnos, y esperamos con ilusión empezar a trabajar para ver qué tipo de acciones se pueden poner en marcha con este objetivo. De momento os invitamos a visitar la web y a seguir la evolución en redes sociales.

Ciudades inteligentes, ciudades participadas

Nuestro blog tiene esta semana nueva firma invitada, la de Sonia Puente Landázuri, Arquitecta y miembro del comité asesor de Comunica: ciudad. Sonia estará con nosotras el próximo martes 9 de mayo en el marco de las jornadas sobre ciudades amigables que organizamos en Getxo, hablando sobre ciudad y participación. Aquí tenemos un adelanto.

Más info e inscripciones en www.ecivis.eus/hasiera.

<<Una ciudad inteligente es la que escucha a sus ciudadanos>>
HILA OREN, 2015
[Directora general de Tel Aviv Global, agencia municipal que se encarga de desarrollar la estrategia de ciudades inteligentes.]

Hablar de urbanismo es hacer un relato de de política territorial y urbana. Más allá de los intereses inmediatos privados, supone productividad, competitividad y desarrollo para un territorio y una comunidad. Es decir en última instancia calidad de vida . Por tanto, que un municipio  se encuentre sin un Plan General de Ordenación, (PGO) en vigor, es un verdadero inconveniente que afecta a todos los ciudadanos.

La aprobación de los instrumentos “jurídicos”, como es el Planeamiento  se ha convertido en un fin en sí mismo. Los planes podrán ser legales pero, en algunos casos, son un despropósito, desde una visión arquitectónica y urbanística. Y, lo que es peor, realizados a espaldas de la ciudadanía. No se ha buscado ni el consenso ni su legitimidad en el proceso de redacción, tramitación y aprobación. Y  los perjudicados en último término, resultamos ser los ciudadanos,  por ser el territorio el medio en el vivimos, soñamos, compartimos y  desarrollamos nuestras actividades. No es un problema puntual; ciudades como Cartagena, Madrid, Cuenca, Toledo, Alcorcón, Marbella, Orense, Vigo, Gijón, Llanes, etc, son protagonistas de sentencias anulatorias de sus planeamientos.

En este contexto socio-político actual, irrumpe, cada vez con mas fuerza, la participación pública y ciudadana en el modelo tradicional de diagnosis propositiva urbanística, de manera transversal, como un instrumento imprescindible para la reconversión de las teorías y prácticas urbanas, más allá de la calidad democrática que representa la participación directa de los actores  y agentes de la ciudad.

Un cambio de modelo,  en la manera de abordar el territorio,  pasa ineludiblemente por re- inventar el procedimiento urbanístico, a través de la Participación Pública y ciudadana (institucional y social)  ligada a la sostenibilidad económica, política y social. Ya para eso debemos exigir que nuestros representantes públicos que, no solo lo apliquen sino que se lo crean.