Colibríes

El pasado lunes tuvimos el placer de escuchar en Bilbao a Florent Marcellesi, diputado del Parlamento Europeo en el grupo de los verdes. Florent y el equipo de personas que le arropaba en la jornada nos sumergió en un apasionante debate sobre esos valores europeos que inspiraron en su día y que hoy parecen perdidos. Sus palabras eran una llamada al compromiso, a la participación y el activismo ciudadano, con la intervención contra el cambio climático desde una perspectiva feminista como núcleo del discurso.

La fábula del colibrí con la que arrancó la sesión resultó inspiradora. Europa, el mundo en su conjunto, se encuentra en un incendio que consume los valores, los derechos que tantos años ha costado conquistar. En este contexto, Florent nos hace una llamada para ser colibríes del proceso de cambio, para hacer nuestra parte, aportando gotitas de agua para intentar apagar ese incendio. Y somos conscientes que hacen falta muchas gotas para apagarlo. Hacen falta muchos colibríes para conseguirlo. De ahí la llamada. De ahí la importancia y el valor que tiene la reacción juvenil por el clima que se extiende por Europa de la mano de Greta Thunberg, y que tímidamente está llegando a España, intentando hacerse hueco en una batalla electoral diseminada, polarizada y extrema como pocas.

Nos gustó Florent. Nos gustó su equipo. Nos gustó su manera de entender la política, desde la creatividad, la colaboración y el compromiso. Siendo conscientes de las diferencias ideológicas pero desde el respeto y el pragmatismo, con capacidad para negociar y para ceder lejos de visiones cortoplacistas y con una visión enfocada al bien común. Eso sí, eran realistas de sus posibilidades. Pero son colibríes. Y eso resulta inspirador para la política, porque aunque no ostenten el poder son capaces de dejar su esencia; y ese espíritu capaz de inundar la acción política sería verdaderamente innovador, creativo y estimulante para la ciudadanía.