Ciudades inteligentes, ciudades participadas

Nuestro blog tiene esta semana nueva firma invitada, la de Sonia Puente Landázuri, Arquitecta y miembro del comité asesor de Comunica: ciudad. Sonia estará con nosotras el próximo martes 9 de mayo en el marco de las jornadas sobre ciudades amigables que organizamos en Getxo, hablando sobre ciudad y participación. Aquí tenemos un adelanto.

Más info e inscripciones en www.ecivis.eus/hasiera.

<<Una ciudad inteligente es la que escucha a sus ciudadanos>>
HILA OREN, 2015
[Directora general de Tel Aviv Global, agencia municipal que se encarga de desarrollar la estrategia de ciudades inteligentes.]

Hablar de urbanismo es hacer un relato de de política territorial y urbana. Más allá de los intereses inmediatos privados, supone productividad, competitividad y desarrollo para un territorio y una comunidad. Es decir en última instancia calidad de vida . Por tanto, que un municipio  se encuentre sin un Plan General de Ordenación, (PGO) en vigor, es un verdadero inconveniente que afecta a todos los ciudadanos.

La aprobación de los instrumentos “jurídicos”, como es el Planeamiento  se ha convertido en un fin en sí mismo. Los planes podrán ser legales pero, en algunos casos, son un despropósito, desde una visión arquitectónica y urbanística. Y, lo que es peor, realizados a espaldas de la ciudadanía. No se ha buscado ni el consenso ni su legitimidad en el proceso de redacción, tramitación y aprobación. Y  los perjudicados en último término, resultamos ser los ciudadanos,  por ser el territorio el medio en el vivimos, soñamos, compartimos y  desarrollamos nuestras actividades. No es un problema puntual; ciudades como Cartagena, Madrid, Cuenca, Toledo, Alcorcón, Marbella, Orense, Vigo, Gijón, Llanes, etc, son protagonistas de sentencias anulatorias de sus planeamientos.

En este contexto socio-político actual, irrumpe, cada vez con mas fuerza, la participación pública y ciudadana en el modelo tradicional de diagnosis propositiva urbanística, de manera transversal, como un instrumento imprescindible para la reconversión de las teorías y prácticas urbanas, más allá de la calidad democrática que representa la participación directa de los actores  y agentes de la ciudad.

Un cambio de modelo,  en la manera de abordar el territorio,  pasa ineludiblemente por re- inventar el procedimiento urbanístico, a través de la Participación Pública y ciudadana (institucional y social)  ligada a la sostenibilidad económica, política y social. Ya para eso debemos exigir que nuestros representantes públicos que, no solo lo apliquen sino que se lo crean.