Vicrila, enseñando a ser empresa

Hace unos días estuvimos en la Fundación Vicrila, de la mano de su Director, Joseba Jauregui, con motivo de las gestiones que estamos realizando para poner en marcha las actividades de conmemoración del Día de Europa, y de las que iremos dando buena cuenta en breve.

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Tengo que confesar que no iba con muchas expectativas, puesto que en su correo electrónico la colaboración se refería a aportaciones en especie centradas en cristalería, vasos y demás menaje. Ciertamente, nos sonaba un poco raro.

Sin embargo, tengo que tragarme mis palabras y reconocer que ha sido un descubrimiento de lo más gratificante. Y no sólo por la colaboración que creo que se ha iniciado con su participación en el Día de Europa (que también), sino por todo lo que hemos aprendido sobre esta empresa que, viéndola cada día al pasar por la carretera de la ría del Nervión, ni por asomo imaginaba que podía tener todo ese bagaje y ese compromiso tan claro con su entorno.

Vicrila tuvo que reinventarse a sí misma cuando, allá por el 2009, dejaron de ser una planta más de la empresa francesa de referencia, para convertirse en empresa independiente. Lo que se dice empezar de cero, con todo lo que ello supone. Y cualquier persona emprendedora que nos lea lo entenderá perfectamente: crear un departamento comercial, otro de I+D, otro de recursos humanos…

La apuesta por la Fundación tuvo como propósito proyectar esa dimensión social que aplicaban “intra-empresa”, a su entorno local. Y vaya si lo están consiguiendo. Aunque la resistencia a lo nuevo ha sido algo coetáneo a su evolución, incluso ha servido de revulsivo para tirar hacia adelante.

Becas de música, de diseño; personas en prácticas; colaboración con Lantegi Batuak, con Cáritas; visitas de grupos y organizaciones, tanto a su coqueto Museo como a la planta de fabricación… y guiños y guiños en las instalaciones a un apego especial por su entorno y por la historia que hay detrás de cada una de esas copas, de cada uno de esos vasos.

En definitiva, un agradable descubrimiento, de esos que crees que ya no quedan, y que te animan a seguir trabajando por una sociedad más sostenible y comprometida.